MI CASA SE LLAMA SUICIDIO

 


La amapola no practica el sexo

se ha vuelto adicta a los quirófanos,

ahora respira estéril, pero tranquila,

todos los demás errores genéticos.

Marian Raméntol. “Un blues no es suficiente razón para morir”


Ciudades vegetales

en miniatura

disfrazadas de árbol

de Navidad.


Tras los espejos

robando imágenes,

charcos de alquitrán

escupiendo manos.


Relojes biológicos

sonando por todas partes.


Harto de la afición del aire

por las cuchillas de afeitar,

criados en tierra de mareas.


Intento calcular

el momento en que todo

se vino abajo,

pero el artista

recibe el soplo del genio

solamente una vez.


Quizás sólo añore

el invierno

en un silencio

peor que las violaciones.


Yo veo un túnel

de telarañas blancas

donde las hojas

huyen de su casa.


No tenemos camino,

nuestra casa

se llama suicidio.


Vivo en la cara “B”

donde la pasión se funde

en el mundo sin tiempo.


En una ciudad, que te ruge hasta los huesos.

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