| Sierra de Prades |
De muy joven, con apenas dieciséis años, solía grabar cortometrajes con mis amigos. Recuerdo que reuníamos dinero, y alquilábamos una cámara de VHS en un videoclub de mi barrio, que la ofrecía para bodas y bautizos.
Más adelante, conseguí una pequeña cámara digital que llevaba a todas partes, y con la que inmortalizaba todo lo que podía. Pronto empecé a montar, a editar, y a usar mi música en estos tempranos trabajos.
He realizado diversas exposiciones de videoarte y cine experimental, pero destacaría la exposición en la sección Laboratorium de la revista La Náusea llamada "Ruido y violencia", y la trilogía "Tri Laksana" junto a Marian Raméntol.
Efímer, Duhkha y La Gàbia (por este orden), exploran los tres conceptos budistas de transitoriedad, sufrimiento y apego, mediante un lenguaje poético.
Aún teniendo cada film un sentido propio, la trilogía es también un corpus que puede ser entendido como una sola pieza, y en este caso, se recomienda visionar las tres películas por orden.
El color de cada película ha sido
tratado en la postproducción para buscar un efecto concreto en el
espectador. De este modo, "Efímer" está tratada en tonos rojos que
resaltan elementos y "personajes" e incluso los enfatizan al combinarlos
con el uso del blanco y negro realzando así la idea del cambio
constante. En "Duhkha", el color usado es el azul, que refuerza la
sensación de frialdad y de distancia entre el espectador y los actores
que sufren solos y sin posibilidad de ayuda. En la tercera y última
película, "La Gàbia", se ha trabajado en blanco y negro, corregido con el color verde para realzar la
falsa esperanza que nos aporta el apego y todas nuestras ataduras
mundanas.
Acede a La Náusea producciones, para ver las tres películas.
En los montajes suelo superponer planos y corregir los colores y las texturas. Me gusta trabajar con una imagen de grano grueso, burdo, que aporta cierta suciedad y da una sensación de brutalidad, reforzando el efecto de violencia buscado.
A excepción del documental El luto de los colores, las películas exploran la aparente inutilidad de la violencia, así como su función en la naturaleza, incomprensible para el ser humano. Así pues, la equiparo al caos, y por tanto, al lenguaje de los dioses. Las seis películas, hablan tanto de forma explícita, como velada, de la relación entre hombre y arte, y entre arte y violencia.

0 Comentarios
Me comerán las hormigas en abril de oro, mas los tonos rosa de ningún insecto, no huelen ni han olido nunca a primavera. Me dolerá, igual que duele el encuentro a las preguntas que moldean el obstáculo, antes de que la luz del sol nos huya dejando al día desnudo.