Música


 

 

Para decirlo pronto y mal (no sé muy bien a qué viene, però me encanta esta frase. "Pronto y mal" Juas!), soy un músico, cantante y compositor de origen barcelonés. De joven me interesé por la creación artística, escribiendo en diversos medios y fundando o formando parte de varias bandas musicales tocando la armónica y años más tarde la guitarra.

He publicado más de veinte álbumes musicales, y he participado en 7 recopilatorios, además de haber colaborado en varios álbumes de otros músicos, oye, por trabajar que no quede, y además, lo he hecho con sellos independientes y siempre militando en el más estricto underground (¿a que mola esa palabreja?).

Me encanta acompañar a otros poetas en recitales, presentaciones y performances, aunque con los años, he ido trabajando casi exclusivamente con Marian Raméntol, con mis trabajos de música experimental centrados en el uso del sonido fuera de contexto y de ruido como vehículo transmisor de mensaje y sensación. Tanto es así, que finalmente formamos un proyecto denominado Orquestracions Dissonants Internes, en el que damos rienda suelta a todo tipo de experimentos musicales y poéticos, e incluso audiovisuales, que no nos estamos de ná, oiga!


Me tiré veinte años tocando con la mítica banda Entropia. Si sabes de qué hablo, quizás me conocieses con el sobrenombre "Karkassa". Con Entropia toqué por España y Europa, però sobretodo por Catalunya.

Algunas entrevistas de esa época las puedes encontrar en las revistas; Enderrock nº 120 pág. 38, Rock Hard nº 1 pag. 53, RockZone nº 48 pag.68, entre otras.

Más tarde recuperé uno de mis vicios malos y empecé a explorar las guitarras con afinaciones características del blues rural de los años 30, nuevas vías de expresión que me llevan junto a la armónica a mezclar el blues rural y la canción de autor.

He compartido escenario con músicos y bandas tan diversas como; REE KOHL, Nuclear Assault, Exodus, Mortician, La orquesta del caballo ganador, Krisiun, Grave, Juan Matos Capote, Las Aus, Vidres a la sang, Syd Barretina, Primo Gabbiano, Tuffo, o Alfredo Costa Monteiro entre muchos otros.


Además de poeta, Cesc Fortuny es un músico que afronta sin miedo los riesgos artísticos. No transmite la satisfacción de la vejez creativa. Ni ofrece minucias musicales con verborrea laberíntica. Yo le encuentro cierta analogía con Frank Zappa. Como el americano, Fortuny sale de la electrónica popular -ahí está su base de blues- y llega a la explanada donde han confluido los experimentos vanguardistas. Si Zappa, al final de su vida, compuso obras que en nada desmerecen de la estética innovadora de György Ligeti, Cesc Fortuny ha sumergido intencionadamente el talento en los ruidos. Busca entre fronteras borradas. Es difícil ir más allá.

Un músico sensible sabe acompañar. Cesc Fortuny se cala aquí el sombrero de los viejos bluesmen, se acomoda en una silla flamenca y desde esa discreción suena la guitarra con vibraciones metálicas. Las intensidades vienen de su manera emocionante de tocar la armónica.

Francisco Javier Irazoki

 

 

 

 

 

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